Soy alemán, aunque mi nacionalidad es suiza. A los veinticuatro años adquirí la cátedra de las Universidades de Bonn y Leipzigm aunque me di cuenta de que ese no era mi lugar. Me casé con Lou Andreas Salomé, aunque me dejó pronunciando unas palabras que, a pesar de ser ciertas, fueron dolorosas. Esto llegó a marcar mi trabajo. Me encerré en mi mundo filosófico y perdí la conexión con el mundo real: la gente me llamaba loco. Pero un genio como yo, sería consciente si hubiese caído en las garras de la demencia. Tras mi muerte, en 1900, mi hermana me traicionó y mancilló mis escritos alabando a esos asquerosos nazis, que, por suerte, no conocí.
Principios:
à Proponía un modelo que combinara el razonamiento con el disfrute de los valores vividos que nos ofrece la vida.
à ÜBERMENSCH. He sido considerado como un existencialista por el concepto de “Superhombre” (Übermensch) que presenté en mi obra Así habló Zaratustra: Un libro para todos y para ninguno. Aunque mi doctrina no se adapta a ninguna teoría ética.
El Übermensch es una persona cuya moral ha sido decidida por él mismo mediante el razonamiento, pero disfrutando de la vida terrenal sin encerrarse en pensamientos filosóficos.
à EL ETERNO RETORNO. Defiende la repetición perpetua de la vida, aunque nosotros no lo sepamos. Por eso instaba a vivir la vida terrenal.
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